El melanoma ocular es una forma rara pero potencialmente seria de cáncer que afecta el ojo. En España, la incidencia de este tipo de cáncer es baja, con aproximadamente 164 casos nuevos al año, lo que equivale a alrededor de 4 casos por cada millón de habitantes, según datos del Ministerio de Sanidad. A pesar de su baja prevalencia, es crucial comprender qué es el melanoma ocular, sus síntomas, factores de riesgo, diagnóstico y opciones de tratamiento.

En este artículo, exploraremos en detalle el melanoma ocular, desde su definición hasta las formas de abordar esta enfermedad.

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¿Qué es un melanoma ocular?

El melanoma ocular es un tipo de cáncer que se origina en las células productoras de pigmento en el ojo, conocidas como melanocitos. Estos melanocitos están presentes en varias partes del ojo, pero la mayoría de los melanomas oculares se desarrollan en la úvea, la capa vascular del ojo que consta de tres partes: el iris, el cuerpo ciliar y la coroides. Por lo tanto, el melanoma ocular a menudo se conoce como melanoma uveal o melanoma intraocular.

Aunque es una forma rara de cáncer, el melanoma ocular puede ser potencialmente peligroso, ya que tiende a crecer sin causar síntomas evidentes en las etapas iniciales. Esto significa que la detección temprana es fundamental para el tratamiento exitoso. Cuando el melanoma ocular no se trata, puede crecer y afectar la visión, así como propagarse a otras partes del cuerpo, en un proceso conocido como metástasis.

El melanoma ocular puede variar en tamaño y forma, y su apariencia en un examen ocular puede ser muy diversa. Algunos melanomas oculares pueden parecer pequeños puntos oscuros o lunares en el ojo, mientras que otros pueden ser más grandes y tener una apariencia irregular. La variedad en la presentación hace que sea fundamental contar con un diagnóstico preciso por parte de un oftalmólogo.

Síntomas

Como hemos comentado, en sus etapas iniciales a menudo no causa síntomas notables. Sin embargo, a medida que el tumor crece, pueden surgir una serie de síntomas que deben alertar a las personas a buscar atención médica especializada:

Síntomas del melanoma ocular

Factores de riesgo

Si bien el melanoma ocular es una enfermedad poco común, existen ciertos factores de riesgo que pueden aumentar la probabilidad de desarrollar este tipo de cáncer en el ojo. Es importante tener en cuenta estos factores, ya que pueden ayudar a identificar a las personas con un mayor riesgo y fomentar la detección temprana.

  • Predisposición genética: La genética desempeña un papel importante en la susceptibilidad al melanoma ocular. Las personas con antecedentes familiares de melanoma ocular tienen un riesgo ligeramente mayor de padecer la enfermedad.
  • Edad: El riesgo de melanoma ocular tiende a aumentar con la edad. Aunque esta enfermedad puede afectar a personas de cualquier edad, es más común en adultos mayores.
  • Ojos claros: Las personas con ojos de color claro, como azules o verdes, tienen un riesgo ligeramente más alto de desarrollar melanoma ocular en comparación con aquellas de ojos oscuros.
  • Exposición a la luz ultravioleta: La exposición prolongada y sin protección a la luz ultravioleta, como la luz solar intensa, se ha asociado con un mayor riesgo de melanoma ocular.
  • Xeroderma pigmentoso: Esta es una rara afección genética que afecta la capacidad del cuerpo para reparar el daño causado por la luz ultravioleta. Las personas con xeroderma pigmentoso tienen un riesgo mucho mayor de desarrollar melanoma ocular y otros tipos de cáncer de piel.
  • Nevo ocular displásico: La presencia de nevos o lunares en el ojo, especialmente si son de gran tamaño o atípicos, puede aumentar el riesgo de melanoma ocular.

Tener uno o varios de estos factores de riesgo no garantiza el desarrollo de melanoma ocular, y muchas personas con esta enfermedad no presentan ninguno de estos factores. Sin embargo, si se identifica un riesgo aumentado, es fundamental someterse a revisiones oculares regulares y prestar atención a cualquier cambio en la visión o síntoma ocular, lo que puede llevar a una detección temprana y un tratamiento más efectivo.

Diagnóstico del melanoma ocular

El diagnóstico temprano es fundamental para un tratamiento efectivo y mejores resultados. Los oftalmólogos utilizan una variedad de métodos y pruebas para confirmar la presencia de un melanoma ocular.

Ecografía del ojo

Esta técnica utiliza ondas de ultrasonido para crear imágenes detalladas del interior del ojo, permitiendo a los médicos obtener información sobre el tamaño, la forma y la ubicación del tumor. Durante la ecografía ocular, el paciente se acuesta en una posición cómoda, y se aplica un gel conductor en el ojo. Luego, se coloca un pequeño transductor en el párpado o se acerca al ojo, y emite ondas de ultrasonido. Las ondas rebotan en las estructuras internas del ojo y se traducen en imágenes en tiempo real en una pantalla.

Este método de diagnóstico resulta especialmente útil para determinar si un tumor es benigno o maligno y para evaluar su crecimiento a lo largo del tiempo. Puede ayudar a los médicos a planificar el tratamiento adecuado y a realizar un seguimiento de la evolución del melanoma ocular.

Angiografía con fluoresceína

La angiografía con fluoresceína es una técnica de diagnóstico que se utiliza para evaluar el flujo sanguíneo en el ojo y detectar posibles anomalías en la vascularización de un tumor. En esta prueba, se inyecta un tinte especial llamado fluoresceína en una vena del brazo del paciente. La fluoresceína viaja a través del torrente sanguíneo y llega a los vasos sanguíneos del ojo. Luego, se toman fotografías del fondo del ojo a medida que el tinte circula por los vasos sanguíneos. Esto permite a los médicos observar la circulación sanguínea en tiempo real y detectar cualquier área de vascularización anormal o fugas de sangre que puedan estar asociadas con el melanoma ocular.

La angiografía con fluoresceína es útil para evaluar la vascularización del tumor y determinar su extensión.

Autoflourescencia de fondo del ojo

La autofluorescencia de fondo del ojo es una técnica de diagnóstico que se basa en la detección de la fluorescencia natural de las estructuras oculares. Esta prueba ayuda a evaluar los cambios en el pigmento en el área del melanoma ocular. Durante el examen, se utiliza una cámara especial para capturar imágenes de la retina y el fondo del ojo. La autofluorescencia de fondo del ojo permite identificar alteraciones en la pigmentación y proporciona información importante para el diagnóstico y la planificación del tratamiento.

Esta técnica es especialmente útil para evaluar el estado de las células pigmentarias en el ojo y para detectar posibles cambios asociados con el melanoma ocular.

Tomografía de coherencia óptica

La tomografía de coherencia óptica, conocida como OCT, es una técnica de diagnóstico que crea secciones transversales detalladas del ojo. Esta prueba proporciona imágenes en alta resolución de las capas del ojo y es útil para evaluar la estructura del tumor y detectar crecimiento anormal o engrosamiento en el área del melanoma ocular.

Durante la OCT, el paciente se sienta frente a un dispositivo que utiliza luz para escanear el ojo y crear imágenes detalladas en tiempo real. Esta tecnología es especialmente efectiva para evaluar la retina y la coroides y proporciona información esencial para el diagnóstico y la planificación del tratamiento del melanoma ocular.

Biopsia

La biopsia es un procedimiento en el que se obtiene una muestra del tejido ocular para su análisis en laboratorio. Aunque las biopsias oculares son procedimientos delicados y no se realizan rutinariamente, en algunos casos, como cuando los resultados de otras pruebas no son concluyentes, pueden ser necesarias para confirmar el diagnóstico de melanoma ocular.

Durante la biopsia, se extrae una pequeña cantidad de tejido del tumor ocular bajo anestesia local. La muestra se envía a un patólogo ocular que realiza análisis detallados para determinar la naturaleza maligna del tumor y otros aspectos importantes. Las biopsias oculares son procedimientos especializados que requieren experiencia y cuidado para evitar complicaciones.

Tratamientos para el melanoma ocular

El tratamiento del melanoma ocular depende de varios factores, como el tamaño y la ubicación del tumor, la extensión de la enfermedad y la salud general del paciente. A continuación, se describen algunas de las opciones de tratamiento más comunes para el melanoma ocular:

  1. Radioterapia: La radioterapia es una opción de tratamiento frecuente para el melanoma ocular, especialmente cuando el tumor es pequeño y no ha invadido estructuras cercanas. La radioterapia utiliza haces de radiación para dañar y destruir las células cancerosas. Puede administrarse de diferentes formas, como la braquiterapia (implantación de fuentes radiactivas dentro del ojo) o la radioterapia externa (desde fuera del ojo). La elección de la técnica dependerá de la situación específica de cada paciente.
  2. Cirugía: En casos en los que el melanoma ocular es grande o ha invadido ciertas partes del ojo, la cirugía oculoplástica puede ser necesaria. Durante la cirugía, se puede extirpar el tumor o, en algunos casos, incluso el ojo afectado (enucleación). Los oftalmólogos intentarán preservar la visión y la apariencia del ojo en la medida de lo posible. Después de la cirugía, es posible que se requieran procedimientos reconstructivos, como la colocación de una prótesis ocular.

Tumor Ocular

Antes y después de un tumor ocular en Clínica Medina en Tenerife.

Es importante destacar que el tratamiento del melanoma ocular debe ser personalizado y discutido en detalle con un equipo médico especializado. Cada paciente es único, y el tratamiento se adapta a las necesidades y circunstancias individuales. Además, el seguimiento a largo plazo después del tratamiento es esencial para evaluar la efectividad y detectar cualquier signo de recurrencia.

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