Categories: Oftalmología

¿Notas los ojos más salidos, presión alrededor del ojo, cambios en la visión o molestias oculares? Esto puede deberse a un aumento de la presión dentro de la órbita. En estos casos, la descompresión orbitaria es la cirugía que se utiliza para aliviar esa presión y devolver espacio a las estructuras del ojo.

A continuación, te explicamos en qué consiste esta intervención, cuándo se indica y qué aspectos conviene tener en cuenta antes de valorar una cirugía de descompresión orbitaria.

¿Qué es la descompresión orbitaria?

La descompresión orbitaria es una cirugía oculoplástica cuyo objetivo es aumentar el espacio dentro de la órbita, la cavidad ósea donde se alojan el globo ocular, los músculos, los nervios y los vasos sanguíneos. Cuando ese espacio resulta insuficiente, el ojo puede desplazarse hacia delante y aparecer síntomas como exoftalmos, sensación de presión, molestias persistentes o alteraciones visuales.

Para conseguir más espacio, el cirujano oculoplástico actúa sobre las estructuras que rodean la órbita. Según el caso, puede retirarse una parte del hueso que forma sus paredes, eliminar tejido graso o combinar ambas técnicas. De este modo, se reduce la presión interna y se permite que el ojo vuelva a una posición más adecuada dentro de la órbita.

En qué casos está indicada la descompresión orbitaria

La descompresión orbitaria se indica cuando el aumento de presión dentro de la órbita provoca síntomas que no se controlan con otros tratamientos o cuando existe riesgo para la visión.

Este tipo de cirugía se indica especialmente en los siguientes casos:

Orbitopatía tiroidea muy severa

La orbitopatía tiroidea es la causa más frecuente de indicación de descompresión orbitaria. La inflamación asociada a esta patología provoca un aumento del volumen de los músculos y la grasa orbitarios, lo que reduce el espacio disponible dentro de la órbita. Como consecuencia, el ojo se desplaza hacia delante y puede aparecer exoftalmos, exposición ocular o compresión del nervio óptico.

Exoftalmos severo no controlado

Cuando el exoftalmos es marcado y persistente, independientemente de su causa, puede generar dificultad para cerrar los párpados, sequedad ocular intensa y lesiones de la superficie ocular. En estos casos, la descompresión orbitaria permite reducir la protrusión del ojo y aliviar la presión dentro de la órbita.

Neuropatía óptica compresiva

La compresión del nervio óptico dentro de la órbita puede provocar pérdida de visión, alteraciones del campo visual o cambios en la percepción del color. Esta situación requiere una valoración urgente, ya que la descompresión orbitaria puede ser necesaria para evitar un daño visual irreversible.

Tumores orbitarios seleccionados

Algunos tumores localizados dentro de la órbita pueden aumentar la presión interna y desplazar el globo ocular hacia delante. En casos concretos, la descompresión orbitaria puede formar parte del tratamiento quirúrgico para aliviar la presión, siempre dentro de un abordaje individualizado.

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¿Qué problemas corrige la descompresión orbitaria?

La descompresión orbitaria actúa sobre los síntomas derivados del exceso de presión dentro de la órbita. Al liberar ese espacio, muchos de estos síntomas pueden mejorar de forma notable:

  • Sensación continua de presión o tirantez alrededor del ojo
  • Molestias profundas en la zona orbitaria que no ceden con tratamientos habituales
  • Ojos visiblemente más salidos hacia delante
  • Dificultad para cerrar completamente los párpados
  • Sequedad ocular persistente e irritación frecuente
  • Enrojecimiento ocular asociado a exposición prolongada
  • Visión borrosa o pérdida de nitidez en casos concretos
  • Cambios en la percepción del color cuando existe compromiso nervioso
  • Visión doble relacionada con la alteración de la posición del ojo

No todos los pacientes presentan los mismos síntomas ni con la misma intensidad, y su evolución tras la cirugía depende de la causa y del grado de afectación previa.

Cirugía de descompresión orbitaria

La cirugía de descompresión orbitaria se planifica de forma individual y se apoya siempre en pruebas de imagen para decidir dónde y cuánto espacio es necesario liberar.

Antes de la intervención se realiza un estudio detallado de la órbita mediante TAC, que permite valorar el grosor de las paredes óseas, la cantidad de grasa orbitaria y la relación con estructuras vecinas.

¿Cómo se realiza la cirugía?

Durante la intervención, el equipo de cirujanos (idealmente, un oftalmólogo, un cirujano maxilofacial y/o un otorrinolaringólogo) accede a la órbita a través de incisiones diseñadas para quedar ocultas o poco visibles. El objetivo es crear más espacio para que el contenido orbitario deje de estar comprimido.

Según el plan quirúrgico, el procedimiento puede incluir una o varias de las siguientes actuaciones:

  • Retirada parcial de una o varias paredes óseas de la órbita
  • Eliminación selectiva de grasa orbitaria
  • Combinación de abordaje óseo y graso

Estas maniobras permiten que el ojo se reposicione de forma más posterior dentro de la órbita y que disminuya la presión sobre nervios y tejidos.

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Tipos de descompresión orbitaria

En la práctica, se utilizan dos tipos principales de descompresión, que pueden aplicarse de manera aislada o combinada:

  • Descompresión ósea: consiste en retirar de forma controlada parte de una o varias paredes de la órbita para ampliar su volumen. Se emplea cuando existe un exoftalmos marcado o cuando hay riesgo de compresión del nervio óptico.
  • Descompresión grasa: el aumento de espacio se consigue mediante la eliminación selectiva de grasa orbitaria. Suele indicarse en casos menos severos o como complemento a la descompresión ósea.

En muchos pacientes, ambas técnicas se combinan para lograr una reducción adecuada de la presión y una mejor reposición del ojo dentro de la órbita.

¿Qué resultados se pueden esperar tras la descompresión orbitaria?

Los resultados de la descompresión orbitaria no son inmediatos. La mejoría se produce de forma progresiva y depende de factores como la causa del problema, el tipo de descompresión realizada y el estado previo de las estructuras oculares.

Fase Resultados habituales
Primeras semanas • Disminución de la sensación de presión orbitaria
• Reducción progresiva de la protrusión del ojo
• Inflamación y hematomas temporales
• Posible visión doble, que puede ser transitoria en algunos pacientes
A medio plazo • Mejora del cierre palpebral
• Menor sequedad e irritación ocular
• Posición del ojo más estable
• Recuperación gradual de la función visual
Resultados a largo plazo • Reposición más definitiva del globo ocular dentro de la órbita
• Estabilización de la visión
• Reducción mantenida de molestias orbitarias
• Mejoría funcional y, en algunos casos, del aspecto externo del ojo

 

Es importante tener en cuenta que el objetivo principal de esta cirugía es funcional, especialmente cuando existe riesgo visual. Los cambios estéticos pueden acompañar al resultado, pero no siempre son el fin principal de la intervención ni se comportan de la misma forma en todos los casos.

Riesgos y posibles complicaciones

Como cualquier cirugía, la descompresión orbitaria conlleva una serie de riesgos que deben valorarse antes de la intervención. La mayoría de las complicaciones son poco frecuentes y, en muchos casos, transitorias, pero es importante conocerlas para tener una expectativa realista del procedimiento.

Entre las complicaciones más habituales se encuentran:

  • Inflamación y hematomas en párpados y zona periocular durante los primeros días
  • Visión doble, que suele mejorar de forma progresiva. Aunque en ocasiones puede ser permanente.
  • Cambios en la sensibilidad alrededor del ojo, anestesia, parestesias en la región infraorbitaria.

De forma menos frecuente pueden aparecer complicaciones que requieren una vigilancia más estrecha:

  • Persistencia o empeoramiento de la visión doble
  • Infección
  • Hemorragia orbitaria
  • Alteraciones visuales asociadas a la manipulación de las estructuras orbitarias

La aparición de complicaciones graves es poco común cuando la cirugía se realiza tras una adecuada valoración y planificación.

¿Cómo es la recuperación tras una descompresión orbitaria?

La recuperación tras una descompresión orbitaria varía en función del tipo de técnica utilizada y de la situación clínica de cada paciente. El proceso no es igual cuando se actúa sobre el hueso que cuando se elimina únicamente grasa orbitaria, y esto influye tanto en las molestias como en los plazos de recuperación.

Aspecto Descompresión ósea Tiempo de recuperación Descompresión grasa Tiempo de recuperación
Inflamación inicial Más marcada en los primeros días 2–3 semanas Generalmente más leve 2-3 semanas
Aparición de hematomas Más frecuente al inicio 2–3 semanas Menos habitual 2-3 semanas
Molestias postoperatorias Algo más intensas al principio 2–3 semanas Habitualmente más leves 2-3 semanas
Visión doble transitoria Puede aparecer con mayor frecuencia Variable Menos frecuente Variable
Estabilización del resultado Reposición progresiva 3 meses Reposición más rápida 3 meses

El ritmo de reincorporación a la actividad habitual varía según el tipo de trabajo y la evolución individual, aunque suele recomendarse reposo relativo durante los primeros días y evitar esfuerzos físicos intensos o situaciones con riesgo de traumatismo facial.

¿Cuándo no está indicada la descompresión orbitaria?

Existen situaciones en las que la cirugía no aporta un beneficio real o en las que conviene optar por otras opciones de manejo:

  • Exoftalmos leve y estable que no provoca molestias relevantes ni riesgo para la visión
  • Ausencia de síntomas funcionales asociados a presión orbitaria
  • Fases activas de inflamación no controlada, especialmente en la orbitopatía tiroidea
  • Molestias o alteraciones oculares que no están relacionadas con un problema de espacio dentro de la órbita
  • Enfermedades generales descompensadas que aumentan de forma significativa el riesgo quirúrgico
  • Situaciones en las que el beneficio esperado de la cirugía no compensa los posibles riesgos

Si tienes alguna duda sobre la descompresión orbitaria, o quieres valorar tu caso, ponte en contacto con nosotros.

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Preguntas frecuentes sobre la descompresión orbitaria

¿La descompresión orbitaria mejora la visión o solo el aspecto del ojo?

Depende del motivo por el que se indica. Cuando existe compresión del nervio óptico, la cirugía puede mejorar o proteger la visión. En otros casos, el beneficio principal es reducir la presión y el exoftalmos, lo que también cambia la posición visible del ojo.

¿Se notan cicatrices tras la descompresión orbitaria?

Las incisiones se realizan en zonas poco visibles, como pliegues naturales del párpado, el interior del párpado o áreas ocultas. En condiciones normales, las cicatrices externas no suelen ser apreciables una vez completado el proceso de cicatrización.

¿Cuánto tiempo necesito de baja o reposo?

De forma orientativa, tras una descompresión grasa, la baja suele ser de 2 a 3 semanas. En cambio, tras una descompresión ósea, la baja suele situarse entre 6 – 12 semanas.

La reincorporación depende del tipo de trabajo y de la evolución individual, por lo que estos plazos pueden ajustarse en cada caso durante las revisiones.

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