Categories: Oftalmología

¿Sientes un lagrimeo constante, tienes infecciones repetidas en el lagrimal o la sensación de tener siempre el ojo húmedo? Esto puede ser señal de que tu lagrimal está obstruido. Aunque en los casos más leves puede realizarse un tratamiento médico en consulta, en otros es necesaria una dacriocistorrinostomía.

La dacriocistorrinostomía es una intervención quirúrgica cuyo objetivo es crear un nuevo paso para que el lagrimal pueda drenar con normalidad, reduciendo así los episodios de infección, inflamación y las molestias.

En Clínica Medina somos especialistas en cirugía oculoplástica ocular y vía lagrimal. A continuación, te explicamos en qué consiste la dacriocistorrinostomía, en qué situaciones se recomienda y qué opciones existen según la edad y el tipo de obstrucción, para que tengas claro cuándo puede ser una alternativa a otros tratamientos.

¿Qué es la dacriocistorrinostomía y cuándo se recomienda?

La dacriocistorrinostomía es una cirugía que se realiza cuando existe una obstrucción de la vía lagrimal y las lágrimas no drenan con normalidad hacia la nariz. Cuando este drenaje falla, es habitual que aparezca lagrimeo constante y, en algunos casos, infecciones del saco lagrimal.

La cirugía consiste en crear una nueva comunicación entre el saco lagrimal y la cavidad nasal para permitir que las lágrimas vuelvan a drenar de forma funcional. De este modo, se busca resolver la causa del problema y no solo aliviar los síntomas de forma temporal.

Este procedimiento forma parte del ámbito de la cirugía oculoplástica, especialidad encargada del tratamiento quirúrgico de los párpados, la vía lagrimal y las estructuras perioculares.

¿Cuándo se recomienda la dacriocistorrinostomía?

La dacriocistorrinostomía se indica principalmente en dos situaciones clínicas:

  • Obstrucción de la vía lagrimal, cuando el drenaje de las lágrimas no funciona de forma adecuada y el lagrimeo es persistente.
  • Dacriocistitis de repetición, es decir, infecciones que afectan al saco lagrimal y que reaparecen con el tiempo.

Cuando estos episodios infecciosos se repiten, conviene valorar el origen del problema. En muchos casos, la obstrucción de la vía lagrimal favorece que las bacterias se acumulen y que las infecciones vuelvan a aparecer. En este contexto, tratar solo cada episodio por separado no suele resolver el problema de fondo.

La indicación de la cirugía siempre se valora de forma individual, teniendo en cuenta la frecuencia de los episodios, la intensidad de los síntomas y el impacto que tiene el problema en el día a día de la persona.

Síntomas que indican la necesidad de realizar una dacriocistorrinostomía

La dacriocistorrinostomía se recomienda cuando existe un problema de drenaje de la vía lagrimal que no se resuelve con medidas más conservadoras y genera molestias persistentes en el día a día. No se indica como primera opción ante un episodio puntual, sino cuando el problema se mantiene en el tiempo o reaparece.

De forma general, se valora esta cirugía en situaciones como:

Síntoma habitual Qué suele indicar
Lagrimeo constante Las lágrimas no drenan correctamente hacia la nariz.
Sensación de ojo siempre húmedo Acumulación de lágrimas en el saco lagrimal.
Inflamación en la zona del lagrimal Posible obstrucción con episodios infecciosos asociados.
Molestias que reaparecen tras tratar infecciones El problema de drenaje no se ha resuelto.
Enrojecimiento en el ángulo interno del ojo Irritación recurrente por acumulación de lágrimas.
Dolor o presión en la zona del saco lagrimal Inflamación local en fases más agudas.

 

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¿Qué ocurre en los casos infantiles? Sondaje de la vía lagrimal

En los niños, el abordaje de los problemas de la vía lagrimal suele ser distinto. Cuando hay lagrimeo persistente o infecciones en edades tempranas, lo habitual es valorar primero procedimientos menos invasivos, como el sondaje de la vía lagrimal.

Este tipo de abordaje busca abrir el conducto de forma sencilla y evitar que el problema se cronifique. La dacriocistorrinostomía no suele ser la primera opción para los más pequeños, ya que existen alternativas que pueden resolver el problema sin necesidad de una cirugía más compleja.

En el caso de los neonatos en esta etapa la obstrucción de la vía lagrimal y los episodios de inflamación del saco lagrimal tienen características propias. Puedes ampliar la información en nuestro artículo sobre obstrucción de la vía lagrimal en recién nacidos.

Valoración previa antes de una dacriocistorrinostomía

Antes de indicar una dacriocistorrinostomía, es necesario confirmar que el origen del problema está realmente en una obstrucción del lagrimal. No todo lagrimeo ni toda infección del saco lagrimal se deben a un bloqueo de la vía lagrimal, y por eso la decisión no se toma sin una valoración especializada.

En la consulta se revisa desde cuándo aparece el lagrimeo, con qué frecuencia se producen los episodios de inflamación o infección y cómo han respondido los tratamientos previos. También se analiza si las molestias afectan al día a día, por ejemplo en el trabajo, al leer, al usar pantallas o por la incomodidad constante de tener el ojo húmedo.

Esta valoración permite confirmar si existe una obstrucción de la vía lagrimal y determinar si la cirugía del lagrimal es la opción más adecuada en ese momento o si conviene plantear otras alternativas.

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Cómo es la intervención de dacriocistorrinostomía

Existen dos enfoques comunes: la DCR endoscópica (transnasal), que accede por la nariz sin cicatrices externas, y la DCR externa, con una pequeña incisión cerca del ojo.

  • Procedimiento Endoscópico: Se inicia con vasoconstricción nasal y anestesia local. Usando un endoscopio, se crea una ventana ósea en la pared nasal, se expone y abre el saco lagrimal para conectarlo directamente con la nariz, drenando pus si hay infección. Se coloca un tubo de silicona temporal para mantener el paso abierto, que se retira en consulta ambulatoria entre 6 semanas y 6 meses según evolución.
  • Procedimiento Externo: Se realiza una pequeña incisión de 12-15 mm justo debajo del ojo, se separan los tejidos suaves hasta llegar al hueso y se unen las mucosas del saco lagrimal y la nariz con puntos finos para un drenaje permanente, se coloca el tubo de silicona temporal (retirada en 6 semanas-6 meses) y se cierra la piel con suturas.

Ambas son procedimientos ambulatorios de 30-60 minutos por ojo.

Recuperación y resultados

Tras una dacriocistorrinostomía, en las primeras fases es normal notar molestias locales y cierta inflamación en la zona intervenida. La recuperación no es inmediata, pero el objetivo es que, una vez superado el periodo inicial, la persona note una mejora clara en los síntomas que le llevaban a consulta.

En cuanto a los resultados, el cambio en el drenaje suele reflejarse en:

  • Menor lagrimeo en el día a día.
  • Disminución de episodios infecciosos repetidos.
  • Mejora de las molestias en la zona del lagrimal.

Si presentas lagrimeo persistente, infecciones repetidas del saco lagrimal o molestias que no terminan de resolverse, no dudes en contactar con nosotros para revisar tu caso.

En Clínica Medina contamos con los mejores especialistas en cirugía oculoplástica, quienes te ofrecerán una atención personalizada y de calidad.

Preguntas frecuentes sobre la dacriocistorrinostomía

¿La dacriocistorrinostomía se indica en todos los casos de lagrimeo?

No. El lagrimeo puede tener causas distintas y no siempre está relacionado con una obstrucción de la vía lagrimal. Por eso es importante una valoración previa para determinar el origen del problema y si la cirugía tiene sentido en cada caso.

¿Es una cirugía que se realiza en niños?

En población infantil, lo habitual es valorar primero otras opciones como el sondaje de la vía lagrimal. La dacriocistorrinostomía no suele ser la primera alternativa en niños, salvo en situaciones concretas valoradas por el especialista.

¿La cirugía evita que vuelvan a aparecer las infecciones del saco lagrimal?

Sí, en la mayoría de los casos. La dacriocistorrinostomía resuelve la obstrucción subyacente y evita las infecciones recurrentes (dacriocistitis), restaurando el drenaje natural y previniendo su reaparición.

¿El resultado es inmediato tras la intervención?

La mejoría no se percibe de forma instantánea. Tras la cirugía hay un periodo de recuperación en el que pueden aparecer molestias locales. La evolución se valora de forma progresiva en las revisiones posteriores.

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