Categorías: Oftalmología

Aunque la neurotoxina sea más conocida por su aplicación en la medicina estética facial, también en el campo de la oftalmología tiene numerosas aplicaciones.

¿Qué es la neurotoxina?

La neurotoxina más conocida se descubrió a finales del siglo XIX, pero no se popularizó hasta los años 90 como tratamiento para eliminar las arrugas de expresión.

De manera generalizada su uso más común está ligado a la medicina estética, pero lo cierto es que también sirve para corregir ciertas afecciones oculares.

Se trata de una sustancia que se utiliza para producir leves parálisis musculares, al tener la capacidad de alterar el normal funcionamiento de la unión neruo-muscular.

La aplicación y dosis de la neurotoxina es diferente según el objetivo del tratamiento y la enfermedad a tratar. La medida común antes de su aplicación, y que comparten todas las prácticas, consiste en palpar e identificar las zonas a tratar y los músculos hiperactivos que causan la alteración (pueden ser distonías, contracturas después de una parálisis, cefaleas, etc.).

Una vez realizado el tratamiento, los resultados suelen observarse transcurridos siete días y tienen una duración media de cuatro meses. Por este motivo es recomendado volver a someterse a las infiltraciones de la neurotoxina una vez superado ese periodo de tiempo.

Enfermedades oftalmológicas tratadas con neurotoxina

En el campo de la oftalmología, los usos más comunes de la neurotoxina son el estrabismo, el blefaroespasmo, el entropión espástico, la parálisis facial y la retracción palpebral.

En la mayoría de los casos, los tratamientos son poco invasivos y una alternativa eficaz a la cirugía, aunque en ocasiones menos permanente. Veamos cada uno en profundidad.

Estrabismo

El estrabismo es una afección ocular que produce que los ojos no se alineen en la misma dirección. Esto ocurre cuando los músculos oculomotores no trabajan de forma conjunta y coordinada provocando una desviación.

El tratamiento del estrabismo con neurotoxina consiste en inyectar la toxina en uno o varios músculos oculomotores para conseguir paralizar su movimiento y con ello una desviación menor. Incluso puede desaparecer por completo el estrabismo en los casos más leves o menos complejos.

Si el tratamiento se realiza en adultos, lo más común es administrar la neurotoxina aplicando anestesia tópica. Sin embargo, cuando el tratamiento se lleva a cabo en niños, en la mayoría de las ocasiones el oftalmólogo administra anestesia general debido a la actitud asustadiza de los niños y su falta de colaboración.

Blefaroespasmo

El blefaroespasmo, también conocido como blefaroespasmo esencial benigno, es una patología crónica que provoca que los pacientes no puedan contener ni evitar el parpadeo continuo. Tal es así, que llega a ser incapacitante, por permanecer los ojos cerrados la mayor parte del tiempo. Estos “tics” de manera general duran un par de segundos en los que el paciente no es capaz de ver y resulta un impedimento para desarrollar sus actividades con normalidad.

Las propiedades paralizantes de la neurotoxina reducen la intensidad de la contracción y el cierre de los párpados, y el número de movimientos involuntarios.

Entropión

El entropión es una afección en la cual el párpado, generalmente el inferior, adopta una posición anómala hacia el interior del ojo, provocando un roce continuo entre las pestañas y la superficie ocular. El párpado mal posicionado hacia dentro se puede dar de manera continua o solo al parpadear o apretar los párpados con fuerza.

Se trata de una afección que puede llegar a resultar muy molesta, causando irritación, enrojecimiento, sensibilidad a la luz y secreción mucosa. No tiene una causa concreta, aunque las razones más comunes que pueden producir un entropión son la debilidad muscular, las cirugías previas y las infecciones o inflamaciones oculares.

El tratamiento con toxina para corregir el entropión es altamente recomendable. Esta sustancia es capaz de voltear el párpado inferior hacia afuera.

Los efectos tras la primera sesión tienen una duración media de 3 – 6 meses, por lo que pasado este tiempo es recomendable acordar una sesión de refuerzo.

Lagoftalmos

La parálisis facial es una enfermedad que puede afectar a diferentes partes del rostro. En el caso de que la parálisis afecte a la zona ocular se denomina lagoftalmos y provoca incapacidad para cerrar bien los ojos y una disminución del parpadeo.

La reducción del parpadeo provocado por la parálisis puede llegar a causar úlceras corneales por la sobrexposición y el resecamiento de la córnea y la pérdida de agudeza visual.

El tratamiento con neurotoxina para paliar la lagoftalmos se debe inyectar en el elevador del párpado superior para conseguir un efecto de cierre y provocar una ptosis protectora en caso de parálisis facial.

Retracción palpebral

La retracción palpebral provoca que uno de los párpados presente una abertura superior a lo habitual. Por lo general, el párpado superior cubre aproximadamente uno o dos milímetros de la córnea y el párpado inferior llega al límite entre la córnea y la esclera. Cualquier modificación del párpado superior se denomina retracción.

Suele estar causada en la mayoría de las ocasiones por la orbitopatía tiroidea, una enfermedad de origen inmunológico que afecta a la glándula tiroides.

La retracción palpebral implica una sobrexposición de la córnea, por lo que los pacientes pueden experimentar visión borrosa, ojo seco, irritaciones oculares, inflamaciones y lagrimeo irritativo.

Antes y después del tratamiento con neurotoxina en Clínica Medina

Antes y después del tratamiento con neurotoxina en Clínica Medina

Cuando la retracción se produce en el párpado inferior el tratamiento es quirúrgico. Sin embargo, cuando la retracción afecta al párpado superior el paciente puede optar por un tratamiento de toxina menos intrusivo.

Este tratamiento se lleva a cabo inyectando la neurotoxina en el músculo elevador del párpado, paralizándolo y produciendo una ptosis secundaria temporal.

Los resultados son óptimos en pacientes que sufren retracción palpebral leve y moderada y podrán durar hasta 6 meses, por lo que es recomendable volver a la consulta transcurrido ese tiempo.

 

Si presentas síntomas de alguna de estas enfermedades o tienes cualquier otra duda sobre la neurotoxina en la oftalmología, ponte en contacto con nosotros.

En Clínica Medina en Tenerife contamos con los mejores profesionales de la Oftalmología y de la Medicina Estética Facial, quienes te ofrecerán una atención personalizada y de calidad.

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